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¿Qué es un texto literario y por qué se caracteriza?

Existen muchas posibilidades a la hora de escribir. Dominar las normas de ortografía es solo el primer paso, después hay que aprender las características de cada tipo de redacción. Por ejemplo, un reportaje periodístico nada tiene que ver con un artículo científico y, por supuesto, con un texto literario.

En esta ocasión vamos a centrarnos en qué caracteriza a un texto literario, cuáles son sus elementos diferenciadores respecto a otros estilos de escritura. De esta forma, ya tengas alma de poeta, o de novelista, sabrás cuál es la base para sumergirte en este tipo de redacciones y las domines a la perfección.

En este artículo veremos:

¿A qué se denomina entonces texto literario?

Un texto literario es aquel que puede enmarcarse dentro de alguno de los géneros literarios. Parece de Perogrullo, pero esta es una característica fundamental para entender a qué tipo de redacciones nos estamos refiriendo, unas cuya finalidad podría definirse como “artístico”. Por ejemplo, la noticia en un periódico quiere informar, el artículo en una revista científica contribuir al conocimiento.

Pero en el caso de un texto literario el autor hace uso del lenguaje para hacer arte mediante la escritura. Ya sea despertando las emociones del lector (caso de la poesía), inventando mundos de fantasía donde gracias a la palabra el escritor puede conseguir que los lectores recreen en sus mentes estos entornos.

¿Qué caracteriza a un texto literario de uno no literario?

Ya sabemos que la finalidad de un texto literario es distinta a otro tipo de redacciones. Pero para entender mejor a qué nos estamos refiriendo podremos compararlo con otros textos, muy habituales en nuestro día a día.

Un texto literario se diferencia, por ejemplo, de uno informativo en que este último emplea el lenguaje para hacer saber al lector que ha sucedido un evento, mientras que el primero no se ciñe tanto a la realidad como al hecho de transmitir emociones.

Veamos, ahora, otras características muy importantes que permiten identificar cómo es un texto como literario:

Creatividad

No se ciñe a un estilo concreto, como pueden ser otros textos no literarios como las noticias que deben responder a las 5 Ws. Puede usarse un tono alegre, o triste, ser rico en detalles o usar metáfora, usar el verso libre, o emplear la rima. El autor tiene la última palabra.

Uso de figuras literarias.

El autor recurre a estos elementos para enriquecer y aportar belleza a su texto. Ya sea la rima, la metáfora, la hipérbole, la narración, etc.

Subjetividad.

No hay que esperar una plena fidelidad a la realidad, el mejor ejemplo son las muchas novelas históricas que se toman ciertas licencias (como inventar personajes que nunca existieron), aunque sucedan en un episodio concreto del pasado.

Cierta dosis de “credibilidad”

Aunque no se ajusten a la realidad, sí que deben ser creíbles. Por ejemplo, una novela debe hacer creer al lector que de verdad están sucediendo los hechos que está contando. Para ello, la coherencia argumental debe estar muy presente.

Atemporalidad

Las noticias “caducan”, los artículos científicos se refutan o amplían, los textos literarios son “eternos”. Es cierto que el contexto en el que se escriben puede quedar anticuado, pero haz la prueba, ¿has leído El Quijote?  ¿Quizás la poesía de Federico García Lorca? Seguro que no te ha causado la misma sensación que regresar a la crónica de la última victoria de tu equipo.

Tipos de textos literarios

Ahora que sabemos diferencia entre un texto literario y uno no literario, toca ver los distintos tipos que existen:

  • Narrativa. Estamos ante un texto literario que busca trasladar al lector a un entorno ficticio a través de la descripción, los diálogos y la narración. Esto se ejemplifica ante la novela, o el cuento, así como el relato corto.
  • Poesía. El texto literario que mejor ejemplifica la finalidad artística. Se persigue conmover al lector haciendo uso de varias figuras como la metáfora, o el símil.
  • Ensayo. Si la poesía ejemplifica la finalidad artística, el ensayo es, quizás, el que más pueda confundir a la hora de definirlo como texto literario. En este caso estamos hablando de un autor que busca analizar y reflexionar sobre un tema concreto, pero desde una perspectiva subjetiva y sin el desarrollo de otras obras de carácter más académico.
  • Textos dramáticos. El teatro, un texto literario que busca recrear una escena concreta a fin de que esta se represente. No obstante, cuenta con elementos descriptivos que permiten que un lector pueda formarse en su mente una idea del contexto que le ofrece el autor a través de las páginas.

Ejemplos de textos literarios conocidos

Sabiendo los tipos de textos literarios que existen, ¿qué mejor forma de reconocerlos que con ejemplos concretos de los mismos?

Poesía.

De la mano de Juan Ramón Jiménez:

En el balcón, un instante

nos quedamos los dos solos.

Desde la dulce mañana

de aquel día, éramos novios.

El paisaje soñoliento

dormía sus vagos tonos,

bajo el cielo gris y rosa

del crepúsculo de otoño.

(Adolescencia, de Juan Ramón Jiménez)

Textos dramáticos:

(Máximo Estrella se incorpora con un gesto animoso, esparcida sobre el pecho la hermosa barba con mechones de canas. Su cabeza rizada y ciega, de un gran carácter clásico-arcaico, recuerda los Hermes.)

MAX.-  ¡Espera, Collet! ¡He recobrado la vista! ¡Veo! ¡Oh, cómo veo! ¡Magníficamente! ¡Está hermosa la Moncloa! ¡El único rincón francés en este páramo madrileño! ¡Hay que volver a París, Collet! ¡Hay que volver allá, Collet! ¡Hay que renovar aquellos tiempos!

MADAMA COLLET.-  Estás alucinado, Max.

MAX.-  ¡Veo, y veo magníficamente!

MADAMA COLLET.-  ¿Pero qué ves?

MAX.-  ¡El mundo!

(Luces de bohemia, Ramón María del Valle-Inclán).

Narrativa.

En este caso, van dos ejemplos.

  • Novela:

María Rosa Savolta vacilaba en la puerta de la biblioteca, con la mirada perdida que atravesaba el aire sin tropiezo. A su lado un hombre lustroso y un anciano de barba blanca discutían.

—Lo que yo digo siempre, amigo Turull —decía el hombre de la barba blanca—, suben los precios, baja el consumo; baja el consumo, bajan las ventas; bajan las ventas, suben los precios. ¿Cómo llamada usted a esta situación?

—La hecatombe —decía el llamado Turull.

—Antes de un año —prosiguió el de la barba blanca—, todos en la miseria; y si no…, al tiempo. ¿Sabe usted lo que se dice por Madrid?

—Cuénteme usted. Me tiene sobre ascuas, como se dice vulgarmente.

El anciano bajó la voz.

—Que antes de la primavera cae el gabinete de García Prieto.

—Ah, ya…, ya veo. De forma que García Prieto ha formado nuevo Gobierno, ¿eh?

—Hace dos meses que lo formó.

—Vaya. Y dígame, ¿quién es ese García Prieto?

—Pero, bueno, vamos a ver, ¿usted no lee los periódicos?

(La verdad sobre el caso Savolta, Eduardo Mendoza)

  • Cuento:

Una lechera llevaba en la cabeza un cubo de leche recién ordeñada y caminaba hacia su casa soñando despierta. «Como esta leche es muy buena», se decía, «dará mucha nata. Batiré muy bien la nata hasta que se convierta en una mantequilla blanca y sabrosa, que me pagarán muy bien en el mercado. Con el dinero, me compraré un canasto de huevos y, en cuatro días, tendré la granja llena de pollitos, que se pasarán el verano piando en el corral. Cuando empiecen a crecer, los venderé a buen precio, y con el dinero que saque me compraré un vestido nuevo de color verde, con tiras bordadas y un gran lazo en la cintura. Cuando lo vean, todas las chicas del pueblo se morirán de envidia. Me lo pondré el día de la fiesta mayor, y seguro que el hijo del molinero querrá bailar conmigo al verme tan guapa. Pero no voy a decirle que sí de buenas a primeras. Esperaré a que me lo pida varias veces y, al principio, le diré que no con la cabeza. Eso es, le diré que no: «¡así! »

La lechera comenzó a menear la cabeza para decir que no, y entonces el cubo de leche cayó al suelo, y la tierra se tiñó de blanco. Así que la lechera se quedó sin nada: sin vestido, sin pollitos, sin huevos, sin mantequilla, sin nata y, sobre todo, sin leche: sin la blanca leche que le había incitado a soñar.

(Cuento de La lechera, Esopo)

Ensayo:

“Frente a los otros se les reconoce de inmediato, nunca borrados por esa brumazón moral en que aquéllos se destiñen. Su personalidad es todo brillo y arista: ‘Firmeza y luz, como cristal de roca’, breves palabras que sintetizan su definición perfecta. No la dieron mejor Teofrasto o Bruyére. Han creado su vida y servido un Ideal, perseverando en la ruta, sintiéndose dueños de sus acciones, templándose por grandes esfuerzos: seguros en sus creencias, leales a sus afectos, fieles a su palabra. Nunca se obstinan en el error, ni traicionan jamás a la verdad. Ignoran el impudor de la inconstancia y la insolencia de la ingratitud. Pujan contra los obstáculos y afrontan las dificultades”.

(El hombre mediocre, José Ingenieros).


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Publicado en Blog, Escribir

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