Cómo escribir relatos cortos: 7 consejos de oro para el género

7 consejos básicos para escribir relatos cortos

Aunque parezcan simples son bastante complejos. Escribir relatos cortos puede volverse un auténtico camino de espinas si no se conocen las técnicas necesarias para dominar este género literario. Porque encontrarse encorsetado entre estas limitaciones no es nada sencillo, como habrás podido comprobar. Y es que el arte de ser breve y conciso está al alcance de pocos.

Eso o que no han leído nuestros 7 consejos para escribir relatos cortos. Si tu sueño es publicar un libro en el que incluyas este recopilatorio de historias, vamos a presentarte a continuación varias reglas que debes tener en cuenta. ¿Nos ponemos manos a la obra?

Una estructura conocida

Un relato corto narra una historia, por lo que su estructura es similar a la de otro género muy conocido: la novela. Presentación, nudo y desenlace deben estar presentes y ser identificables por el lector para que aprecie una evolución en la trama y ser capaz de ir avanzando en la misma sin mucha dificultad.

A la hora de escribir un relato corto, hay que afianzar esta estructura sin dejar lugar a dudas o usar recursos que sí son posibles en la novela, como los flashbacks. Esta historia debe ser contada rápidamente, por lo que, como veremos a continuación, no hay lugar para las florituras.

Centrarse en la acción

En el relato corto no hay lugar para trasfondos, tramas secundarias y demás elementos que sí son apreciables en la novela o en el teatro (géneros en donde también se narra una historia). El autor debe dejar bien claro qué está ocurriendo desde primera hora y no engalanar ni caer en descripciones excesivas. Esto no quiere decir que debas ser apresurado ni obviar elementos importantes.

Márcate una hoja de ruta con los elementos que son imprescindibles para que tus lectores se enteren de tu historia. Aplícalos y no te salgas de estas líneas.

Atrapa en las primeras líneas

No hay tiempo para ir cautivando página a página, el lector debe quedar atónito en las primeras líneas y cautivado. Una vez que tengas su atención, es el momento de mantener esta tensión a lo largo del resto de la historia. Respecto a este último punto, también te recomendamos un final importante, un giro que nadie se espere o todo lo contrario.

Es decir, invitar al lector a que poco a poco se acerque a ese final que se espera y vea cómo inexorablemente esta conclusión llega. Haciendo una comparación con el cine, sería como ver que ese personaje que esperas sea atrapado en una película de terror, termine de este modo.

Sugiere y no definas

Lo hemos dicho al comienzo, no hay lugar para las grandes descripciones. El autor debe ser capaz de sugerir los detalles que en otros géneros se explicarían ampliamente. Por ejemplo, si al escribir un relato corto decides ubicarte en un pueblo de montaña, en lugar de explicar todo, puedes simplemente indicar: “Era un pueblo, en una montaña, con casas de chimeneas humeantes y suelo empedrado”.

Al lector le toca imaginarse, a su gusto, cómo es el pueblo en el que transcurre la trama. Pero al menos tú ya le habrás sugerido el entorno al que se enfrenta.

Como lo cuentas a tus amigos

Antes dijimos que resumir y ser conciso era difícil. Bueno pues… MENTIMOS. Todos sabemos cómo hacer de una historia larga, un relato más corto. Para demostrártelo te proponemos un sencillo ejercicio, piensa en tu novela o película favorita, intenta contarles a tus amigos de principio a fin toda esta trama y destacando algunos de los diálogos más importantes.

En el caso de la historia que quieras escribir en tu relato corto, haz lo mismo. Piensa que te has reunido con tus amigos y vas a contarles esta trama.

Temática general

Debe haber un hilo más o menos común en todos tus relatos cortos. Una temática general en todas tus tramas: misterio, detectives, terror, romance… Son varias las opciones, incluso anécdotas de un mismo lugar como ya hicieran algunos de nuestros autores como Noelia Expósito en Misterios de Úbeda o Daniel Moral en Talavera de la Reina. Fragmentos.

Elige bien los títulos

Ya lo dijimos antes: hay que cautivar desde la primera línea. Y no solo nos referimos a las palabras que inician la narración, sino incluso al título. Este debe invitar al lector a sumergirse en la trama y darle algunas pistas sobre lo que espera en la historia que ha empezado.

Además, un título también puede ser sugerente y poner en contexto a los lectores. ¿Recuerdas? Hay que economizar todo, ahorrando las descripciones largas a la hora de escribir relatos cortos.

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