La corrección en el proceso editorial, por qué no prescindir de ella

La corrección en el proceso editorial es muy importante.

Escribir un libro es una aventura que debe vivirse con mucha ilusión. Mientras se deja navegar la pluma sobre el papel o las manos en un teclado, la mente debe viajar libre. No hay que temer nada ni imponerse límites. Eso sí, una vez se ha finalizado este primer paso (finalizar el manuscrito) toca una segunda tarea igual de importante: perfeccionar este resultado.

Si bien la inspiración y la imaginación, así como una excelente redacción, son muy importantes a la hora de aventurarse en el proceso editorial, no deben menospreciarse otros detalles que requieren un gran esfuerzo. En este caso nos referimos a la corrección, un proceso que debe llevarse tanto por parte del autor (revisión del manuscrito) como por parte de la editorial que asuma este proyecto.

1.- ¿Qué es la corrección editorial?
2.- ¿Cuándo es necesaria la corrección editorial?
3.- Tipos de corrección editorial

4.- >Hasta los más grandes son corregidos

Por muy buena técnica de redacción que posea un autor y por más normas ortográficas que haya interiorizado, cuatro ojos siempre verán mejor que dos. No solo se trata de escribir bien, sino de cuidar el estilo y de vigilar que éste se adapte a los cánones establecidos por la editorial y por el género al que se suscriba la obra en cuestión.

¿Qué es la corrección editorial?

Podríamos definir la corrección editorial como un proceso de revisión de la obra antes de que esta pase maquetación final y termine publicándose. Un concepto que no es erróneo, pero que no tiene en cuenta numerosos detalles como sus tipologías, así como si su servicio es siempre necesario.

¿Cuándo es necesaria la corrección editorial?

Si un autor tiene buena redacción y excelente ortografía, ¿basta para no pasar su obra por la lupa de la corrección editorial? En absoluto, todo autor, desde aquel que publica con editoriales tradicionales hasta aquellos que recurren a la autoedición, debe saber que este servicio es imprescindible. ¿Quiere decir esto que ningún escritor sabe escribir realmente?

Tampoco. Los autores deben ser conscientes de que cuatro ojos siempre ven mejor que dos. Hay que tener en cuenta que la labor del corrector será la de revisar página por página una obra hasta detectar posibles erratas y hacer que el resultado sea perfecto. Tras muchos meses, o incluso años trabajando en estas páginas, es normal que el autor se encuentre viciado y no detecte algunas fallas.

Y no solo nos referimos a los errores ortográficos. Una obra también puede presentar una sintaxis deficiente que el autor no detecte al tener muy claro en su mente el mensaje que se quiere transmitir. Sin embargo, el corrector sí que advertirá fallos en la construcción de frases o párrafos en donde los puntos y las comas brillan por su ausencia, haciendo que el lector precise de una bombona de oxígeno al acabar un capítulo.

Esto nos lleva a hacernos la siguiente pregunta, ¿qué tipos de corrección editorial existen?

Tipos de corrección editorial

Todo autor que presenta su manuscrito debe tener en mente que estas páginas han de ser sujetas a dos tipos de correcciones:

– Corrección ortotipográfica.

Este tipo de corrección editorial se refiere al repaso de la obra en la búsqueda de faltas de ortografía y la adecuación del conjunto a las normas establecidas por la Real Academia de la Lengua Española (RAE). No solo a la hora de detectar errores como escribir ‘n’ delante de ‘p’ o ‘b’, también ajustar el manuscrito a las recomendaciones no tipificadas como las que se refieren al uso de negrita o cursiva.

Además, el corrector ortotipográfico también se encarga de revisar el manuscrito final antes de proceder a la impresión de las copias. De esta forma se advertirán líneas viudas o huérfanas, así como sílabas entrecortadas y se atenderá a los márgenes con el fin de agilizar la lectura.

– Correción de estilo.

¿Qué busca el corrector de estilo? La respuesta es conseguir que la obra se entienda. Página por página, este profesional analizará la obra para localizar contradicciones entre frases o frases que carezcan de sentido. Las inconsistencias sintácticas también serán su objetivo a lo largo de su trabajo.

De igual manera, el corrector de estilo también vigilará que esta obra se ajuste a los estándares de la editorial en el caso de que cuente con un libro de normas de redacción. Además también hay que tener en cuenta el público al que se dirige, si el target solo reside en España, se podrán permitir ciertas licencias que no tendrían sentido si el libro se va a distribuir en todo el territorio hispanohablante.

¿Cómo debe ser la corrección editorial?

Ya sabemos qué tipos de corrección editorial existen, ahora toca preguntarse. ¿Cómo debe llevarse a cabo este proceso? Todo arranca con la recepción del primer manuscrito en la editorial. Los responsables del departamento correspondiente realizarán una primera valoración en la que decidirán si es pertinente, o no, sacar adelante este proyecto.

En algunos casos esta primera revisión puede significar que este proyecto no es lo que busca la editorial. En otros se señalarán varias correcciones que el autor deberá llevar a cabo antes de poder seguir adelante con este proceso.

¿Termina aquí la corrección editorial? Ni mucho menos, ahora es el momento de iniciar el proceso antes mencionado, el de la revisión otrotipográfica y de estilo. ¿Cuánto tiempo se va a prolongar esta actividad? Cada proyecto es un mundo y tendrá unas necesidades concretas. Las prisas nunca son buenas y siempre es mejor repasar antes de dar lugar a errores que puedan perjudicar la promoción de la obra.

Hasta los más grandes son corregidos

Pensar que en la corrección editorial como en un insulto a las cualidades del escritor es un error. Hasta los autores más famosos necesitaron este servicio y un claro ejemplo es Gabriel García Márquez, ganador del Premio Nobel de Literatura que era conocido por sus faltas de ortografía, que hacían necesaria la revisión de sus manuscritos antes de la publicación de los mismos.

Una anécdota del escritor colombiano es la que ocupa una de las cartas que redactó para su editora. Esta epístola pasó a la historia por la siguiente frase: “Yo le obedezco más a la inspiración que a la gramática”.

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Publicado en Blog

4 Comments

  1. La corrección es sin lugar a dudas vital. Cuando escribes y además, reescribes, y vuelves a reescribir, te pierdes; llega un momento en que ya no ves los errores aunque tengan la altura de la Giralda. Es así. Gracias a este servicio de corrección puedes respirar con más tranquilidad.

    Besos 😀

  2. jose ramon dice:

    yo quiero saver si al corregirlo o al enmaquetarlo cuesta dinero y cuanto?

    • Exlibric dice:

      Buenas tardes José Ramón, al igual que cualquier servicio profesional tiene un coste y este depende de las necesidades del autor y sus exigencias. En ExLibric creemos que cada proyecto es único y por eso nos gusta conocerlo antes de valorar y ofrecer un presupuesto, si está interesado en que revisemos su obra, puede escribirnos a exlibric@exlibric.com y consultarnos cualquier duda sin compromiso.

      Un saludo

  3. Ángel Morancho dice:

    Como bien dice Inmaculada la corrección es necesaria. Yo, como autor, estoy tan embebido en lo que he escrito que errores gramaticales se te escapan pues al leerte lo haces deprisa y todo ya es conocido.
    Pero entiendo que la figura del corrector debe ser meticulosa y que quien lo haga esté embebido en la obra. En mi experiencia personal gruesos errores han pasado desapercibidos. Debe ser una labor paciente.
    El libro es del autor, de acuerdo. Pero el mismo se puede mejorar cada vez que se relea. El español es un idioma muy rico y permite simplificar una frase o un párrafo para mejorar su lectura; el autor puede y debe ser corregido si quiere ser leído. Y los correctores no deben de fiarse de él por bien que escriba.
    Saludos

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