Escritura terapéutica como respuesta al estrés del autor

Descubre cómo la escritura terapéutica puede ayudarte a publicar un libro

Publicar un libro no es una tarea fácil. No solo por el proceso de encontrar editorial, presentar manuscrito, esperar aprobación, corrección… etc. Todo este camino supone un desgaste para el autor que comienza desde el momento en el que se ocurre la idea y se le va dando forma. En ocasiones las musas aparecen y hacen que todo valga la pena; en otras es el bloqueo quien llama a la puerta para agobiar.

Eso por no hablar de cumplir con las fechas del calendario de publicación. Pero el estrés tiene solución y tiene mucho que ver con la actividad del autor. La escritura terapéutica es una buena respuesta a esta ansiedad, una vía de escape a todos estos agobios que además ayudará a que el escritor no pierda el ritmo y pueda seguir mejorando.

¿Qué es la escritura terapéutica?

¿Escribir para reducir el estrés producido por la escritura? Aunque parezca contraproducente, lo cierto es que esta técnica tiene mucho que ofrecer a la hora de solucionar esta ansiedad. Para ello, el autor debe saber en primer lugar que debe alejarse de toda redacción relacionada con el foco de su agobio.

No se trata de demostrar las habilidades literarias, la escritura terapéutica consiste en dejar salir lo que cualquier persona tiene en su fuero interno. Ya sea el sentimiento que está experimentando el escritor, o alguna nueva idea que ronde la cabeza, estas ocurrencias deben irse plasmando en un papel.

De nuevo hay que insistir, no se trata de escribir un best-seller, sino de exteriorizar pensamientos y dejar que estos vayan fluyendo. Hay que tener en cuenta que estos textos permanecerán en la esfera privada, por lo que no debe existir preocupaciones en lo que a coherencia se refiere o a estilo.

Beneficios de la escritura terapéutica

Además, la escritura terapéutica también se posiciona como un buen ejercicio para mejorar la redacción del autor. Si bien antes dijimos  que no hay que preocuparse por las características del texto, es cierto que la práctica hacer al maestro. Involuntariamente la persona que apuesta por esta técnica, irá mejorando su técnica; y lo que es más importante, creando un hábito relacionado con la literatura.

Un problema con muchos autores es la de crear un hábito de redacción. Esto se debe a que ven estos momentos como una obligación en lugar de un disfrute. La escritura terapéutica presenta estas rutinas como algo liberador, de lo que se puede disfrutar. En otras palabras, esta técnica hace que el escritor se enganche a escribir.

Por último, y avisamos de que no debe ser bajo ningún concepto el objetivo, la escritura terapéutica puede llegar a ofrecer material al autor. Con el tiempo, y desde la perspectiva, puede que estos textos contengan un brillante título al que dar forma. Un resultado que puede publicarse dándole forma (y cambiando todo aquello que contenga errores o que resulte demasiado íntimo para dar a conocer).

Eso sí, insistimos, la escritura terapéutica nunca debe practicarse buscando el objetivo de la publicación del resultado. Ha de llevarse a cabo buscando liberar la mente, reducir el estrés y tras un breve descanso, para que el autor regrese a sus quehaceres literarios.

Ejercicios recomendados

Una vez que se ha definido qué es la escritura terapéutica, toca pensar cómo llevarla a cabo. Existen varios ejercicios que ayudarán a la persona a alcanzar su objetivo. Estas son algunas ideas que queremos proponeros:

Diario literario. ¿Qué siente el autor? ¿Cómo es su propia historia personal en el proceso de publicar un libro? Al final de cada jornada, y como método de relajación, el escritor puede aprovechar para dar rienda suelta a sus pensamientos y trasladarlos a una hoja en blanco. Tanto si ha sido un buen día, como malo, quedará constancia de la actividad en esta fecha.

Lienzo de sentimientos. ¿Qué sientes? Esta pregunta tiene muchas respuestas y cada día una distinta. Todo aquello que el autor no se anime a contar a nadie, o que le cueste transmitir por vía oral, puede quedar plasmado a través de la escritura terapéutica. Un ejercicio que en especial recomendamos para las jornadas de mayor estrés.

Narrativa de sueños. ¿Has tenido un sueño gracioso? ¡Escríbelo! ¿Ha sido una pesadilla horrible? ¡Escríbela! ¿Tienes alguna ilusión por la que crees merece la pena luchar? Ya sabes lo que debes hacer. Traslada de tu mente al mundo onírico al papel y relájate mientras lo redactas.

Redacción automática. ¿Cuántos pensamientos tienes al cabo del día? Detente en un momento y atrévete a trasladarlo al papel. La escritura terapéutica te permitirá conocerte un poco gracias a este ejercicio introspectivo.

Carta a tu ‘yo’ del pasado. ¿Cuánto has conseguido hasta la fecha? Escríbele a tu ‘yo del pasado’, cuéntale en lo que te has convertido, cómo te sientes y si algún problema fue resuelto.

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