5 autores autopublicados que cambiarán tu idea de este sistema de edición

Cinco autores y autoras autopublicadas que harán que cambies de opinión sobre este formato

Publicar un libro no es cosa fácil. No solo por lo duro que es escribir una obra, sino por todo el proceso que lleva aparejado. Desde que se termina el borrador, hasta que este termina en la estantería de algún lector hay todo un recorrido en el que muchas puertas estarán cerradas. En especial, los autores independientes se encontraran con la negativa de muchas editoriales para apostar por sus proyectos.

En estos casos se abren otros cauces de publicación, como por ejemplo la autoedición. Muchos creen que este sistema es sinónimo de poca calidad. Pero nada más lejos de la realidad, existen gran cantidad de escritores que recurrieron a estos servicios en sus inicios y no solo encontraron el éxito en su época, sino que su nombre ha llegado hasta nuestros días junto a esas obras por las que nadie, en principio, quiso apostar. Autores autopublicados que a día de hoy todos conocemos.

Si estás pensando en la autopublicación de tu libro, pero te frena este particular San Benito, no te preocupes. Te proponemos varios ejemplos con los que confíes en que quizás esta decisión solo sea el primer paso de una larga trayectoria repleta de éxitos.

Jorge Bucay

El conocido autor argentino es sin duda uno de los autores más conocidos en las últimas décadas. De su mente han salido grandes obras que invitan a la reflexión desde una perspectiva psicológica. Sin embargo, sus inicios no fueron precisamente los de un autor de best seller.

De hecho, su libro Cartas para Julia, tuvo que ser autopublicado y gracias a estas primeras copias pagadas de su propio bolsillo hoy por hoy Bucay es un autor conocido en el mundo entero. Un primer paso que desde luego ha merecido la pena y que también da inicio a nuestra lista de autores autopublicados.

Edgar Allan Poe

Uno de los reyes del terror. A Poe debemos grandes obras que incluso han dado el salto a Los Simpson, como es el caso de El cuervo. Pero visitando los inicios del escritor de Boston, nos encontramos con que tuvo que apoquinar para poder ver su libro Tamberlan y otros poemas hecho una realidad.

Hay que destacar que en esta obra, Poe incluso se excusaba ante los posibles lectores pidiendo perdón por si la calidad de sus versos no era la adecuada. La historia ha demostrado lo contrario y este autor se ha convertido en uno de los más famosos.

Beatrix Potter

Uno de los personajes más conocidos en la historia de la literatura infantil no habría podido pasar a la misma si su autora e ilustradora, Beatrix Potter, no hubiera decidido apostar por la autopublicación. La londinense se encontró con la negativa de todos los editores a los que presentó su obra El cuento de Petter Rabbit.

Gracias a estas copias costeadas por ella misma, y que en principio estaban destinadas a su círculo privado, Potter se encontró con una gran sorpresa: había despertado el interés de un editor que tras ver este cuento, costeó el lanzamiento de una edición comercial.

Jane Austen

Si ya es difícil publicar un libro, imagina si eres mujer y vives en una época como el S.XIX. Y en especial si eres Jane Austen y decides apostar por un estilo abiertamente feminista en una sociedad machista. Pero, por suerte, esta escritora no se rindió y no tuvo reparto en costear la primera edición de su libro Sentido y sensibilidad. Título que iba firmado por un peculiar seudónimo: “a lady”.

Por cierto, si quedasen dudas sobre si una obra autopublicada tiene calidad, baste con decir que el éxito y popularidad de Sentido y sensibilidad han causado incluso que exista una adaptación cinematográfica de este libro. Vale, la llegada a la gran pantalla de un título literario no es el único baremo para medir el éxito, pero desde luego da cuenta del mismo.

Virginia Woolf

Vale, en este caso puede haber algo de “trampa”. Al contrario que otros autores, en el caso de Woolf su obra autopublicada salió de la misma editorial que fundó junto a su marido, Leonard. Una empresa que desde luego respondía a la frontera que se encontraba cada vez que visitaba a un editor: la negativa a apostar por el trabajo de una mujer, en especial si tenemos en cuenta la temática de sus títulos.

De esta forma, la editorial Hogarth Press se convertiría en el sello bajo el que la autora editaría sus obras desde el nacimiento de este negocio en 1917 hasta su muerte en 1941.

¿Serás el siguiente?

Podríamos seguir extendiendo la lista con nombres y nombres de autores autopublicados. Pero, llegados a este punto, también queremos conocer el tuyo y tu manuscrito. Ponte en contacto con nosotros y sigue demostrando que estos cauces editoriales son tan válidos como los tradicionales:


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