Hemos oído en muchas ocasiones a algunos de nuestros políticos o expolíticos, periodistas o asesores políticos. Hablar del proyecto o la reconstrucción del centro político, de estar u ocupar el centro político o de la moderación politica, apostando con ello por alejarse de los extremos o extremismos. Convirtiéndose en el referente político e ideológico para muchos en momentos oportunos.
Pero en principio y para ir entrando en materia respecto de lo que consideramos relevante subrayar al hablar sobre esta cuestión. Lo cierto es que esto del centro y la moderación política y ese huir de los extremismos. Parece solo algo estético, metafórico, teórico, vacío de contenido y convertido solo en oportunismo político, porque es evidente que es una especie de estribillo oportunista muy desubicado de la realidad en el contexto social y político que vivimos, con diferentes y muy preocupantes frentes abiertos.
Que van desde la disparidad de rentas y desigualdad que se ha generado desde hace tiempo y que sigue aumentando, agravado por el asfixiante problema de la vivienda en nuestro país, sumado a la exclusión social que todo ello conlleva, o la incertidumbre que esta generando el acelerado desarrollo de las nuevas tecnologías, que entre otras cuestiones amenaza con sustituir millones de empleos, o la propia concentración de riqueza y de poder que genera basado en esas nuevas tecnologías concentrada en muy pocas manos los llamados tecno – oligarcas, que controlan entre otras tecnologías la inteligencia artificial con todo su potencial, o la amenaza del cambio climático con todas sus posibles y graves consecuencias como ya se están dejando ver, o el agotamiento de recursos naturales entre otras preocupantes cuestiones.
Porque entrando ya en la cuestión en sí, el centro político o la moderación politica o ese huir de los extremismos. Como otros principios y valores humanos no son por si mismos ni en si mismos, sino que tienen que ser con respecto de un referente externo o realidad externa o respecto de aquellos valores considerados inalienables e irrenunciables como referente.
Porque si partimos de la base de que al centro teórico se le supone equidistante de todos los puntos, objetos y cosas. Desde los ideales democráticos y el estado de derecho ese centro político debe ser equidistante políticamente hablando. Y responder a esos principios y valores de equidad, y arrastrar por así decirlo desde esos ideales y valores democráticos a todos los agentes sociales y económicos y demás instituciones competentes, a esos principios de equidad, justicia social y valores democráticos. Dando así una respuesta politica ecuánime, equitativa, justa y objetiva ante esa realidad social. Pero la realidad lo que nos dice en este contexto social que vivimos, es que ese centro político o moderación politica, es solo algo estético y pura teoría. Un centro político que evidentemente no existe como centro político en ese verdadero y amplio sentido de un estado democrático y de derecho. Porque contrariamente ese centro político es alterado o se ve arrastrado por las fuerzas o elites dominantes que operan desde dentro del sistema hacía unos intereses concretos. Trasmitiendo la sensación, o al menos es lo que se percibe, que ese ideal del centro político ni lo buscan ni lo encuentran.
Y al hablar de la moderación politica igualmente no puede ser por sí misma ni en sí misma, ha de ser con respecto de algo externo. Porque la moderación, centrándonos en politica, por ejemplo, sería la actitud natural, el estado natural o lógico de vivir en un contexto social de equidad y justicia social. Que por pura lógica seria o es algo deseado por todos. Pero en un contexto socioeconómico como en el que vivimos o vive mucha gente. Y con diversos, variados y preocupantes frentes abiertos como tenemos, como por ejemplo entre otros, el cambio climático y todas sus posibles consecuencias. La moderación corre el riesgo de convertirse en una actitud ineficaz, inocua, partidista o colaboradora. Que lleva a situaciones como puede ser esa variante del voto protesta o de castigo que recala en alguna de las entidades políticas que practican ese discurso más extremista y exaltado que los atrae. Una moderación politica que, por su ineficacia, y por pura lógica en la práctica, y por definirlo de alguna manera seria o se convierte en algo así como ir a apagar un gran incendio con tan solo un sifón en las manos.
De la misma manera que eso de los extremismos o la radicalidad politica y antisistema de la que tan insistentemente hablan algunos, tendrá que ser respecto de algún referente o realidad externa, o respecto de ir a contracorriente de los derechos más elementales de un estado democrático y de derecho, y no solo como retorica recurrente sin más referente y argumento que nuestra propia ideología y partidismo político.
Porque más haya de algunas disparatadas propuestas que algunas entidades políticas proponen y llevadas hoy a cabo en algunas comunidades autónomas en nuestro país. La pregunta es, ¿dónde situamos esto del centro político y la moderación?, ¿o donde esta y situamos esto de la radicalidad extrema y antisistema?, ¿será quizás no proceder en consecuencia ante la realidad y dejarnos arrastrar por la inercia que impone el propio sistema? ¿Lo que finalmente se puede convertir en radicalismo antisistema, volviéndose contra nosotros mismos? Porque como ya hablábamos, podría pasar o pasara probablemente algo así como ir a apagar un gran incendio con tan solo un sifón en las manos o con tan solo una pistola de agua en las manos si lo prefieren, y por supuesto tambien, probablemente en muchos casos sin tiempo ya para reaccionar.
Y eso significaría y va camino de ello, que la acción politica es o se puede convertir en algo vacuo, ineficiente, neutro. Y la politica, bajo ese señuelo de la moderación convertida en un puro eufemismo o subterfugio que la disfraza, no puede o no debiera eludir la responsabilidad y convertirse en algo neutro o neutral ante la realidad. El tiempo lo dirá que tarde o temprano pone muchas cosas en su sitio.
Un buen ejemplo y referente a nuestro entender de esto mismo que hablamos. Nos hace recordar a un viejo conocido y exministro de exteriores del Partido Popular entre el 2011 y 2016 J. M. García Margallo. Que se autocalificaba a sí mismo de ser de extremo centro, un extremo centro que, oyéndole hablar en algunas ocasiones de las muchas que aparece en algún plató televisivo, al parecer no ha encontrado.
Pero, en fin, el caso es que decía el exministro hasta en dos ocasiones lo hizo públicamente que sepamos, con respecto de la crispación y la bronca politica que estamos viviendo en nuestro país desde hace tiempo, hoy con un lenguaje utilizado que ha llegado a unos límites de degradación y vileza insospechados que sorprende ciertamente, y lo que nos decía el exministro, es que estamos haciendo lo contrario de lo que hicimos en la transición politica tras la muerte de F. Franco en 1975. Que fue que los dos grandes partidos centristas, la entonces UCD unión de centro democrático hoy desaparecida y el PSOE convergieron hacia el centro político. Y eso hacia posible acuerdos entre los dos en temas fundamentales y una alternancia de poderes entre ellos. Y ahora estamos haciendo lo contrario. Porque estamos divergiendo hacia una politica de bloques de radicalidad y polarización, que hace imposible cualquier acuerdo. Y eso es grave, nos decía entre otras cosas más.
No dudamos que aquella etapa de la transición politica fue difícil y fueron capaces de ponerse de acuerdo en muchas cuestiones que hoy paradójicamente parece imposible pudiera ponerse de acuerdo en algo, salvo que no sea de muy particular interés para algunos en particular, como con el CGPJ consejo general del poder judicial al que llegaron PSOE Y PP. Que no creemos dicho esto, aunque este señor exministro no lo pueda ver, que ese imposible entendimiento sea porque nuestro país este viviendo una situación de caos sin precedentes como se pretender trasmitir a la ciudadanía. Porque no podemos olvidar que a este gobierno se le considero ilegitimo desde el primer día que se constituyó el primer gobierno de coalición en enero de 2020, en la que se puso en marcha la llamada operación derribo, como muchos la han calificado.
Pero en fin vayamos a lo mollar del asunto, porque la pregunta relevante es ¿fue exactamente a sin como dice el exministro? ¿qué convergieron hacia algún centro político teórico dos entidades políticas como tales entidades políticas o sujetos.? Porque lo que creemos que convergió hacia el centro político socialmente hablando fue la politica que necesariamente se tuvo que llevar a cabo para crear el estado del bienestar o social. No las entidades políticas como tales entidades o sujetos. Empezando, por ejemplo, por crear un sistema tributario progresivo y justo ampliando la carga tributaria. Porque durante la llamada transición, unas de las tareas de más envergadura que hubo que acometerse, fue romper con el paupérrimo sistema tributario heredado del franquismo ampliando la capacidad recaudatoria y el número de contribuyentes, porque durante décadas aquí no pagaba impuestos ni el tato. Por eso era regresivo e injusto, e insuficiente para poder financiar el gasto público de un estado del bienestar o social. Porque lo heredado de la dictadura era una estructura poco eficiente y muy regresiva, que tenía pocos contribuyentes y muy poca capacidad para financiar el gasto publico necesario, porque era muy limitado e insuficiente para atender demandas sociales y modernizar el país. Igual que se legislaron leyes para ganar derechos sociales, civiles y libertades que no se tenían. Como por ejemplo universalizar la sanidad pública con la ley general de sanidad que llevo a cabo el gobierno del PSOE en 1986.
Una ley general de sanidad, ya que este exministro nos habla de que durante la transición las dos grades entidades políticas convergieron hacia el centro político. Habrá que recordar que al hundirse y desaparecer la UCD tras la derrota sufrida en las elecciones de octubre de 1982 que gano el PSOE por mayoría absoluta. Fue entonces AP alianza popular el precedente y origen del PP de hoy en día. El que logro aglutinar bajos sus siglas prácticamente a todo el espectro ideológico de la derecha, un partido fundado por 7 exministros de franco, que se opuso rotundamente a esta ley general de sanidad recurriendo a todo lo que tenían a mano para obstaculizar aquella ley. Diciendo incluso que cuando llegaran al gobierno la derogarían.
Como solemos decir solo es una reflexión solo eso, que cada cual saque sus propias conclusiones.



