En el siguiente capítulo del blog, me voy a centrar en la toma de decisiones en situaciones extremas. No quiero centrarme en la acción en sí, sino en las consecuencias morales, emocionales y humanes que conlleva elegir en medio del caos.
- Elegir bajo presión
Ante las situaciones extremas que se presentan en la aventura de EL FINAL, no hay tiempo para pensar con calma. Imaginaos por un momento, que cada uno se enfrenta a situaciones que nos causan indecisión por las consecuencias que pueden tener, la angustia que te generaría cuando la elección que tomes, puede ser la pérdida de un familiar, de un amigo o tu propia vida. Algo difícil de describir.
Las decisiones se tomarían bajo el peso del miedo más ancestral: la supervivencia. El miedo a que cualquier persona afín a tu vida, muera.
Se tomarían decisiones con prisa y urgencia, ya que, las situaciones finales dependerían de lo eficaces que pudieran ser los dictámenes que establecieras. Se tiende a ser más conservador, a evitar riesgos, porque no estamos acostumbrados a que la vida o la muerte de las personas dependan directamente de nosotros.
Toda acción tiene consecuencias, y a partir de ese momento, solo quedaría vivir con los resultados obtenidos.
- El precio de cada elección
Los costes más drásticos es la pérdida de alguien, del miedo de perder la vida de las personas de tu grupo y de la vida propia. Ese miedo y ese sentimiento de culpa, invadiría cada rincón de tu mente para hacerte revivir cada consecuencia mil veces, cada miedo cien mil veces, cada sentimiento de culpabilidad un millón de veces.
La primera decisión que afrontan los personajes es, sin saber exactamente lo que ocurre, quitar la vida, aparentemente, de una persona que hasta hace poco respiraba y sentía como tú.
Otras decisiones, pasan por registrar diversos lugares para recuperar comida y conseguir que lo planeado para seguir sobreviviendo, tenga futuro.
También está la decisión de ir por un camino u otro sabiendo que puede no haber vuelta atrás.
Por otro lado, la decisión de salvar una vida, a veces desconocida, poniendo en peligro tu propia vida o la de alguien del grupo.
Se presentan múltiples situaciones en las que la toma de decisiones deriva en consecuencias más o menos graves, pero nunca inocuas.
- Moralidad en un mundo roto
¿Sigue existiendo el bien y el mal cuando el mundo se derrumba?
Al inicio, los personajes intentan regirse según las normas morales que conocen. Sin embargo, a medida que avanzan las distintas fases de la aventura, algunos personajes empiezan a dudar y desdibujan su baremo entre el bien y el mal, inclinando la balanza hacía el camino de la supervivencia… la suya propia.
¿Hasta dónde se puede llegar para sobrevivir?
Hay miembros del grupo que se mantienen más estables en estos cambios, las que no toman decisiones que pueden afectar gravemente a los demás. Sin embargo, los que asumen el rol de líderes o personajes y cargan con ese tipo de decisiones, experimentan el cambio de su moral, aparece el “mejor tú que yo”, anteponiendo la vida de su grupo a la de quienes se cruzan en su camino. Ese conflicto, en muchos casos, les lleva al borde de crisis internas.
¿Tú que piensas?
- Elegir también en la vida real
Como ocurre en EL FINAL, nuestra vida está marcada por la toma de decisiones constantes. Las consecuencias de esas decisiones, nos arrastran por un camino u otro que pueden desencadenar, crisis personales, laborales, familiares, emocionales etc.
Tomar decisiones, no garantiza la consecución de los objetivos. Todo depende de cómo se ejecuten: con determinación y firmeza o desde la duda y la cobardía. Además, en muchas ocasiones, no solo dependen de uno mismo, dependen de un grupo y del comportamiento de elementos externos que, escapan a nuestro control.
- Cierre reflexivo
“Sobrevivir no solo es seguir respirando; a veces es aprender a vivir con las consecuencias de lo que elegiste”



