Creemos necesario hablar de la subjetividad humana, especialmente por su particular característica y la naturaleza opuesta que existe en esencia entre subjetividad y objetividad. Y lo consideramos más que interesante hablar de ello, no solo por los tiempos que corremos de tanta polarización politica, crispación, bronca, desinformación y acusaciones cruzadas. Sino también porque hemos visto en las múltiples tertulias y debates televisivos, por un lado, analizar los diferentes asuntos y cuestiones a tratar desde un enfoque básicamente ideológico con toda su carga de parcialidad y partidismo que conlleva o puede conllevar. Igual que hemos visto en muchas ocasiones, defender lo indefendible o justificar lo injustificable hasta llegar a defender lo imposible fuera de todo punto objetivo, hasta llegar incluso al ridículo en algunas ocasiones.
Entre otros muchos casos, como poner por ejemplo en el mismo plano comparativo casos de imputaciones judiciales de personas muy mediáticas. En el que, en alguno de ellos, había un proceso judicial abierto con hechos delictivos reconocidos a “motus propio” por la persona encausada. Con algunos otros casos, considerados algunos de ellos, de ser un verdadero escándalo y despropósito judicial para muchos ciudadanos, igual que para un amplio número de expertos en la materia. Basados únicamente en indicios inconsistentes, sin pruebas objetivas, en el que previamente en algún caso, existía incluso un informe de la UCO unidad central operativa de la guardia civil, en la que se emitía un informe afirmando que no se encontraron indicios de delito o enriquecimiento ilícito. O como algún otro caso, no solo basado en indicios inconsistentes y sin pruebas objetivas, sino en los que se ignoraba los testigos de varios periodistas obligados a decir la verdad, afirmando que la persona imputada era inocente. Resultando en ciertos casos, ser un verdadero calvario y linchamiento público para las personas imputadas.
Y dada las características y la naturaleza opuesta que existe en esencia entre subjetividad y objetividad vallamos a su origen etimológico y a la esencia de su naturaleza. El origen etimológico del vocablo subjetividad proviene del latín sobiectivus, que se refiere a lo que pertenece al sujeto. Por ello la subjetividad es opinión, el punto de vista personal. Ya que es el conjunto de percepciones como la emoción, los sentimientos, las vivencias y experiencias propias, ideas, deseos y gustos personales o la propia ideología de cada persona etc., es lo personal lo que pertenece al individuo y siente de manera única.
Por ese motivo el sujeto subjetivamente puede establecer una oposición a lo externo desde una cierta manera de sentir y pensar que es propia del mismo sujeto cognoscente y priorizar esas emociones, sentimientos, valores culturales, creencias, intereses, deseos o gustos y experiencias personales que el individuo ha podido experimentar creándose un criterio propio de lo que considera verdadero o falso de los propios hechos consumados, reales, objetivos y verificables. Alejándolo de la realidad objetiva y atribuirle a esa realidad unas características que no le son propias. Es obvio por tanto que desde la subjetividad humana de manera inconsciente se tiende a adaptar la realidad objetiva a la manera de sentir, pensar y de ver el mundo que tiene el individuo que observa y valora la propia realidad objetiva o la realidad que nos rodea.
Siguiendo con ello, el origen etimológico del vocablo objetividad proviene igualmente del latín objectus objeto. Igualmente hablábamos también de la naturaleza opuesta que existe en esencia, porque es la misma naturaleza opuesta que genera también ese punto de inflexión o distanciamiento entre subjetividad y objetividad, ya que radica en que contrariamente a la subjetividad humana. La objetividad busca ver el mundo como es y no como quisiéramos verlo. Porque se basa en datos y hechos reales que no cambian según la persona que observa y valora, ya que existen fuera de la mente del observador. Y por consiguiente pueden ser verificables por otros individuos, contrariamente de aquello que es subjetivo y personal y siente el sujeto cognoscente de manera única.
Indudablemente toda observación objetiva pasa por el filtro de un cerebro humano que es subjetivo. Por eso nunca observamos el mundo sin un punto de vista histórico o cultural, ósea desde nuestras percepciones y experiencias propias y creencias culturales, intereses o deseos y gustos personales. Lo que genera un choque constante entre lo que las cosas son y lo que nosotros interpretamos.
Por eso la objetividad implica tratar la realidad externa y sus conceptos como cosas distantes y con la menor implicación personal posible. Para lograr desligarse en todo lo posible de los sentimientos y la afinidad que una persona puede llegar a tejer con otros individuos, comunidad, objeto o situación. Para poder observar solo lo realmente existente y alcanzar la mayor neutralidad e imparcialidad posible, despersonalizando el criterio personal hasta neutralizar en todo lo posible el choque entre subjetividad y objetividad. Lo que el filósofo y profesor Thomas Nagel Belgrado 1937, llama el punto de vista de ninguna parte.
Es más que evidente llegado hasta aquí, que la realidad externa y sus conceptos implica necesariamente tratar esa realidad como cosas distantes y con la menor implicación personal posible (ósea tratarla de manera impersonal) para alcanzar la mayor neutralidad e imparcialidad posible. Porque desde la subjetividad y la influencia que ejercen sobre el sujeto todos los elementos personales de la psique humana. No seria posible ir delo individual a lo universal o de lo subjetivo a lo objetivo, ni evidentemente el propio razonamiento humano, al menos desde un punto de vista, que necesariamente a de ser imparcial y objetivo.
La ideología a la que también hemos hecho alusión, es un elemento de la psique humana sumamente subjetivo. Pero distinguiendo y subrayando primero la diferencia entre los derechos y los valores propios de un estado social, democrático y de derecho que sin duda dignifican la vida humana, y las características de la ideología. Se observa nítidamente que esos derechos y valores no pueden ser ideología. Ya que las característica subjetivas en las que se sustenta la ideología, se construye a partir de interpretaciones personales, valores culturales, emociones y sentimientos mas que de hechos puramente objetivos, porque se construye a partir de factores sociales, culturales o familiares. Como nuestro propio estatus social, estrato y origen sociológico, experiencias vividas de diversa naturaleza, influencias sociales diversas, un contexto cultural, necesidades o aspiraciones personales, creencias, religión, tradiciones, sentimientos etc.
Por tanto, la ideología es un conjunto de creencias, valores, ideas e interpretaciones personales. Que caracterizan a una persona, escuela, colectividad, movimiento cultural, político o religioso que pueden crearnos una sensiblidad y una perspectiva muy particular de la realidad. Abarcando áreas como la politica, la economía, la religión, la cultura o la moral. Que nos llevan a teorizar sobre diversas maneras y formas de cómo debería organizarse la sociedad. Para una distribución equitativa de los recursos, las normas que deben regir las interrelaciones laborales y empresariales, oportunidad ante las desigualdades sociales, protección de los más vulnerables, autonomía y libertad individual, sostenibilidad y protección del medio ambiente etc.
Es evidente llegado hasta aquí, que en última instancia toda observación objetiva antes de pasar por la razón humana, pasa antes por el filtro de un cerebro que es subjetivo, con todos sus elementos de influencia ejerciendo sobre el sujeto cognoscente. Es obvio por tanto que proceder de manera objetiva es un cualidad y ejercicio de honestidad difícil de realizar imparcialmente. Ya que el ser humano, subjetivamente se crea, o fácilmente puede llegar a crearse un criterio personal de lo que considera justo, o de lo que es verdadero o falso sobre hechos reales y objetivos que pueden ser verificables por otros individuos.
Para concluir solo decir, que la realidad objetiva de los hechos reales, se prestan a la interpretación, es algo elemental y lógico, igual que es lógico que esa interpretación se oriente en todas direcciones. Siempre que sea objetiva y carezca de los prejuicios propios de la subjetividad humana o del partidismo de la ideología de cada persona. Algo poco probable, cuando esa interpretación es básicamente subjetiva y desde una perspectiva especialmente ideológica. Porque hay que destacar, que el vocablo prejuicio etimológicamente proviene del latín praeiudicium que significa juicio previo o decisión prematura. Porque es opinión valoración anticipada y tenaz generalmente negativa que se forma sobre una persona, grupo o cosa antes de conocerla bien o de tener datos suficientes para valorarlos o emitir un juicio. Porque dicho esto, no hay duda, de que una interpretación de los hechos observados e interpretados subjetivamente y desde una perspectiva ideológica con todos sus prejuicios, fluyen siempre en un sentido unidireccional. Ósea algo que se mueve, se orienta o se trasmite en una sola dirección, ósea en una dirección siempre interesada. Que indudablemente nos lleva, o nos puede llevar inconscientemente a adaptar la realidad objetiva a la manera de sentir, pensar y la forma que tiene de ver el mundo la persona que lo observa y lo interpreta.
Pero la realidad objetiva observada e interpretada de manera imparcial y objetiva. No se prestan a adaptar e interpretar esa realidad a la manera de sentir, pensar y de ver el mundo de la persona que observa y los valora, a no ser que sea de la manera descrita anteriormente. Y es algo que se puede observar nítidamente. Porque las afirmaciones a veces dadas por absolutas desde una valoración puramente subjetiva, parcial o partidista, pueden ser tan frágiles, que solo basta con observar los hechos desde el lugar opuesto al que eran observados, para ver sus profundas grietas y fragilidad.
Porque de entre otros muchos casos o situaciones, como las propias imputaciones judiciales antes referidas, solo basta con imaginarlo. Porque solo basta con imaginar recordando por ejemplo, lo que la oposición politica al gobierno actual, hacían y decían incluidos algunos de los apoyos mediáticos y demás apoyos afines y con la beligerancia que procedieron en momentos muy duros. Provocado por uno de los peores y más trágico fenómeno meteorológico vivido en la costa mediterránea en décadas. Y lo que harían y dirían si en esos momentos tan duros, en vez de ser oposición, hubieran gobernado.
Porque la respuesta exacta a este sencillo dilema, esta en lo que hicieron y dijeron siendo oposición, y en lo que no harían ni dirían si en esa imaginaría inversión de posiciones hubieran sido gobierno, exactamente hay esta la respuesta precisa y exacta. Porque observar la realidad desde el lugar opuesto al que era observada, cambia nuestra perspectiva de los hechos, y eso es algo tan incuestionable y demoledor que nos desnuda, poniéndonos ante nuestro propio espejo.
Como solemos decir, solo es una reflexión solo eso, que cada cual saque sus propias conclusiones.



