Crónicas de la «no normalidad»

Después de unos días volcada en mi libro Crónicas del confinamiento, la realidad vuelve a imponerse y el cuerpo me pide marcha. Y es que hemos estado una semana con la mirada puesta en Estados Unidos y ya tenemos claro que el próximo presidentes será Joe Biden y con él de vicepresidenta, y por primera vez, una mujer afroamericana. Y hemos vivido pendientes de sus elecciones primero porque nos afectan muy directamente en materia de comercio internacional y aranceles y segundo porque Mr. Trump se supone que abandonará la Casa Blanca, y digo se supone, porque para despedirse con su ruido habitual, pretende llevar a los Tribunales el recuento de votos y a todo aquel que haya sido partícipe de ese “supuesto fraude electoral”. Más lo debe sentir su “Barbie particular” y es que mucho me temo que la Primera Dama no va a durar mucho junto al magnate peliteñido, soberbio y grosero. Dicho esto no todo en su política ha sido malo y la gestión económica que ha hecho no seré yo quien la critique.

Y ha sido justo esa semana en la que los informativos abrían con el recuento de votos en las elecciones americanas, cuando nuestro querido gobierno liderado por “los Picapiedra” volvía a la carga aprovechando ese despiste de la población para arremeter contra los colegios privados y concertados, la educación especial, el español como lengua vehicular y por supuesto seguir dando concesiones a los gobiernos vascos y catalán con el único fin de sacar adelante los presupuestos. Por no hablar de la lamentable imagen que España ha dado en Bolivia donde Pablo Iglesias ha hecho un alarde de profesionalidad junto al Rey alzándose como el digno representante del Estado Español.

Y todo eso, cuando parece que se nos olvidan los 300 muertos que tenemos de media cada día. Si los informativos abrieran con un avión estrellado a diario nos llevaríamos las manos a la cabeza pero parece que nos hemos acostumbrado a esta “nueva normalidad”, como la llama el Gobierno, y cada vez estamos menos sensibilizados ante el problema. Y es que si cierto es que seguimos yendo tarde y mal, más cierto es aún que siguen habiendo irresponsables que aun contagiados van a trabajar o se juntan en fiestas ilegales. Nos confinaron en primavera y nos dieron rienda suelta en verano, según Pedro Sánchez había que disfrutar. Ya dijo él que de esta salíamos más fuertes…

Conclusión : una segunda ola del virus en otoño. Ahora estamos con medidas más restrictivas, aunque sin llegar al confinamiento domiciliario, porque dicen que quieren salvar la Navidad. ¿Volverán a echar por tierra los resultados de estos esfuerzos de noviembre? Mejor será que nos concienciemos de que estas navidades no serán como las de años anteriores. Sí, lo debería ser nuestro espíritu y asumir que la Navidad con menos consumismo también es Navidad. Nos tocará a lo mejor estar lejos de los nuestros y será duro pero seguirá siendo Navidad.

Nuestro querido tándem gubernamental ha trasladado las decisiones a las Comunidades Autónomas, una forma muy práctica de echar balones fuera y repartirse el marrón de la culpabilidad. Hoy nos anuncian ya el lanzamiento de una vacuna y las bolsas se dispararon. No sabemos cuándo estará realmente ni cuánto costará ni cuántas unidades habrá para España ni con qué criterios se pondrá pero ya estamos lanzando las campanas al vuelo mientras los meses siguen pasando y nuestros sanitarios vuelven a estar saturados.

Es bueno ser optimista y nunca hay que perder la esperanza pero lo que no debemos perder de vista es la mascarilla, la distancia de seguridad, las medidas de precaución y esa ilusión por seguir vivos, por salir de esta pandemia y por luchar por un mundo mejor.

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