Hola, apasionados de la lectura.
Hoy quiero hablaros del inicio de todo, del detonante que me llevó a crear mi cuenta de Instagram de escritura y, en cierto modo, del comienzo de este camino literario.
Siempre he sido una persona a la que le gusta explicarse. Y, aunque Instagram es una herramienta para conectar y compartir, reconozco que no es el mejor lugar para extenderse. Por eso, gracias a ExLibric, he decidido volver un poco a mis raíces y recuperar la esencia de aquellos blogs en los que podía contar las historias que hay detrás de las historias.
Desde hace años soñaba con publicar varios libros. Ninguno ha seguido el orden en el que nació la idea ni el año en el que fue escrito, pero, aun así, estoy muy contenta con el camino que me ha traído hasta aquí.
Uno de los momentos clave fue mi decisión de inscribirme en el Máster de Escritura Creativa de la VIU, asociado al Grupo Planeta. Aquella experiencia me impulsó a dar un paso más: abrir una cuenta de Instagram (@a.avecesescribo) para comenzar a compartir mi trayectoria como autora y dar visibilidad a mis futuros libros.
Pero entonces surgió la gran pregunta: ¿qué podía publicar?
La respuesta llevaba años conmigo. Desde hacía mucho tiempo, escribía pequeños momentos, pensamientos y frases en las notas de mi móvil. Sin darme cuenta, había reunido cerca de 800 frases. Aquellas palabras, que parecían destinadas a quedarse olvidadas en una pantalla, encontraron una nueva vida: algunas terminaron formando parte de un libro y otras comenzaron a llenar mi perfil de Instagram.
A día de hoy, ya superan las 1.000. Y me sigue pareciendo curioso pensar que algo tan sencillo como apuntar una emoción o un instante haya acabado convirtiéndose en una parte importante de mi identidad como escritora.
No sé si en el futuro volveré a publicar otro libro de momentos. Por ahora, quiero centrarme en los proyectos que esperan su turno. Me sucede lo mismo con mi antología de relatos cortos, Crisantemo.
Porque, en realidad, la primera obra que imaginé, empecé y soñé con publicar fue mi novela romántica, un proyecto que aún continúa en proceso y que ocupa un lugar muy especial en mi corazón.
Al finalizar el máster, apareció una nueva idea: una novela psicológica y generacional que se sumó a la lista de proyectos de futuro. Son historias de las que, poco a poco, he ido dejando pequeñas pistas en Instagram.
Así empezó todo: con unas notas olvidadas en varios teléfonos y la necesidad de compartir aquello que siempre había querido gritar.
Gracias por acompañarme en este viaje. Todavía queda mucho que gritar al viento.



