Vita flumen es un poemario en el que se habla del amor, la libertad, la injusticia —hay un poema titulado «Gaza»—, la solidaridad, la amistad, la alegría de estar vivos y poder compartir. Es un poemario donde hay cabida para los más desdichados, los miserables, como dijo Víctor Hugo. El título de la obra es un homenaje a uno de los poetas favoritos del escritor, Jorque Manrique, y a aquellos versos que aprendió siendo un niño: «Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar, / que es el morir» (Copla III). Aquí, la poesía es alegre, vital, filosófica, tiene la capacidad para evocar emociones y sensaciones a flor de piel al lector, a través de un lenguaje sencillo. El autor intenta con su lírica crear un impacto duradero en el lector, llegar directo a su corazón.




