Malos hábitos: 10 costumbres que todo escritor debería evitar

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Escribir es algo muy serio, aunque no por realizarlo con seriedad se deja de disfrutar, todo lo contrario. Para que tu obra literaria progrese es necesaria la constancia y evitar algunos malos hábitos que hacen que tu nivel pierda intensidad y en muchos casos corrección. Por ello, en forma de consejos, hemos elaborado el Decálogo de malos hábitos del escritor, 10 tips a evitar si tu objetivo es escribir un libro:

  • No desconectar lo suficiente al escribir. Es muy difícil que te puedas concentrar en la labor literaria si estás permanentemente enganchado a las redes sociales o con el teléfono móvil con 20 grupos de “Whatsapp” sonando al lado. Escribir hace necesario que nos envolvamos en una especie de burbuja donde el autor se centre en la página que tiene por delante. Por ello, es bueno que estés en un lugar lo más tranquilo posible, que silencies o apagues el teléfono móvil o que lo dejes en otra habitación.
  • No escribir con regularidad. Sabemos que estás muy ocupado y que a veces cuesta sacar tiempo para escribir. Sin embargo, lo ideal es que te pongas a escribir con regularidad. Estaría muy bien que pudieras ponerte a crear a la misma hora cada día o al menos varias veces a la semana. En la actualidad estamos viendo que muchos escritores están practicando con el reto de escribir 1.000 palabras al día y no nos parece un mal hábito.
  • Pensar que el alcohol y la noche te ayudarán. Aunque a la largo de la historia han triunfado en la literatura algunos noctámbulos alcohólicos, también hay mucho mito en torno a esto. Puede que a veces pueda ayudar para un impulso creativo, pero como ocurre con la mayoría de actividades, tener la mente despejada y estar descansado suele ser lo mejor para escribir, siempre es mejor cuando el cuerpo y la mente están frescos.
  • Escribir sin una planificación. Piensa en otro tópico, el del escritor que se pone directamente frente a la máquina de escribir. Empieza a teclear, pero a las primeras de cambio saca el papel y lo tira a la papelera porque no le gusta lo que está escribiendo. Esta práctica de improvisar y escribir a lo que salga es un error. Lo ideal es planificar previamente lo que vamos a escribir. Proponer un tema, un género, un estilo y hacer un esquema previo nos ayudará a que nuestra obra literaria avance sin que tengas que desperdiciar papel.
  • Querer imitar a otros. Cada escritor debe imponer su propio estilo literario. Esto no quiere decir que cada uno reciba influencias de otros autores, de aquellos libros que lee. Pero buscar directamente una imitación o escribir con el estilo de otro no debería ser una opción a plantear porque al final lo más normal es que salga un híbrido que no será ni totalmente tuyo ni del otro autor.
  • No revisar ni corregir. Aunque pienses que lo haces muy bien, nadie escribe a la primera sin faltas ni con una expresión perfecta, una obra literaria se hace también en las revisiones y correcciones. Las primeras debe hacerlas el propio escritor, por lo que ir poco a poco revisando lo escrito servirá para mejorar el texto. Después es necesario que pase además una corrección profesional.
  • Evitar que otras personas lean tu obra. Muchos escritores cometen el error de no querer que otros lean lo que escriben. Es verdad que es también una labor loable la de aquellos que escriben por su propio disfrute y no quieren difundir su trabajo, pero lo normal y lo que hará que se te conozca como escritor es que otros lean tus poemas, relatos o tu libro. Puedes empezar por tu pareja o tu hermano como primeros lectores, recopilando sus opiniones e ir haciendo modificaciones con sus consejos antes de pasar a profesionales o presentar tu obra a un certamen literario.
  • No dejar reposar lo escrito. Hay quien termina una obra literaria al límite del plazo e inmediatamente lo manda a un certamen o a una editorial. Lo ideal es que el texto vaya progresando sin agobios de tiempo y una vez finalizado darle un plazo antes de releerlo y volver a revisarlo. Cuando dejas pasar el tiempo, cambia tu perspectiva del libro y serás más neutral. Estarás más preparado para hacer una revisión y nuevas correcciones, tu obra ganará cuerpo y madurez.
  • No confiar en profesionales de la edición. Aunque algunos escritores optan por revisar, maquetar y diseñar ellos mismos sus libros y subirlos a una plataforma de autoedición, lo normal es que si no confías en profesionales de la edición el producto final de tu libro termine en desastre. Si has puesto todo tu empeño en escribir tu libro, éste merece que tenga una edición profesional para que pueda llegar lo más lejos posible.

Hemos dicho en numerosas ocasiones que no hay unos hábitos fijos para que un escritor pueda triunfar, aunque sí podemos darte unas pautas generales para que tu proceso de cara a escribir una novela sea algo más dinámico y productivo, puedas disfrutarlo y poco a poco vayas viendo tu progreso.

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