Cómo empezó mi relación con la poesía.
A ver, por dónde empiezo…
Quizá suene a revelación tópica de escritora novel, pero llevo escribiendo desde que tengo uso de razón.
Y eso fue allá por 1984 (¡qué bonito título literario!) cuando rondaba las siete primaveras y me regalaron una libreta de portada picassiana a la que denominé Cuaderno de poemas.
¡Ya os podréis imaginar!
Aquello que escribía distaba mucho de ser poesía. Pero, sin querer ser pretenciosa, fueron mis primeros pinitos en el mundo literario. Un buen y temprano comienzo.
Tanto fue mi amor por la poesía y las letras que seguí escribiendo. Escribiendo por placer, por necesidad y, fundamentalmente, como terapia para expresar aquello que me era imposible decirlo con mi propia voz.
Escribir se convirtió en el vehículo para dar forma a lo que sentía y pensaba y las palabras, el resultado visible de mi voz callada.
29 años escribiendo versos.
Y pasaron los años y continué haciendo de las palabras, la literatura y la poesía mi refugio. Y de ella, la poesía, mi fiel compañera.
Tras años, versos y poemas conservé sin entender muy bien el porqué.
Simplemente los sentía como mi tesoro más preciado. Como una parte de mí y de mi vida.
Y esto es lo que comparto en De la sensibilidad a las palabras: un intento de expresar lo intangible – las emociones – con palabras. Un recorrido por experiencias vitales a lo largo de veintinueve años y el descubrimiento de esta herramienta terapéutica extraordinaria.
Por qué decidí publicar De la sensibilidad a las palabras.
Principalmente, se trata de una apuesta por ofrecer y compartir todo aquello que, en ciertos momentos de mi vida supuso un sostén, un salvavidas y un abrigo, la poesía.
Y mi deseo es que también te pueda servir de consuelo, apoyo o compañía. Que de algún modo, sientas ese alivio que se siente cuando eres comprendido/a en esos momentos de oscuridad que a veces vivimos. Que puedas sentirlo como una caricia en la tempestad y un abrazo poético, en la soledad.
Quizá, sea un deseo muy ambicioso por mi parte pero… ¿qué sería de la vida sin marcarnos sueños, objetivos y deseos?
Sin duda puedo decir que hacerlo y compartirlo no ha sido ni una tarea, ni una decisión fácil. Más bien ha sido algo arduo pero muy gratificante. Liberador. Que ha culminado como siempre digo: desnudándome completamente… el alma.
Agradeciendo, siempre.
Por último, quiero agradecer. Sí, agradecer porque no concibo la vida sin la gratitud.
Agradecer a Exlibric por su apoyo a la poesía, ese género literario que parece ser «la hermana menor» de los géneros literarios. Y agradecerte a ti, si estás leyendo esto, por creer y mantener viva la literatura, mostrando tu interés por la palabra escrita.
Algunos versos solo para ti…
Poesía y vida.
Vida y poesía…
¿Acaso hay diferencia alguna?
Un mar de letras que se unen.
Una brisa, que respiras.
Un elixir, que sana.
Nana, que calma, el alma.
Susurro, melodía y aliento.
Espero que tú también encuentres refugio y abrigo en este mundo que a veces resulta tan frío e incomprensible y que sigas conservando la llama de la sensibilidad en tu alma.
Recibe este abrazo poético de mi parte,
Jenny.
P.D.: puedes ver un booktrailer y más, aquí: ver booktrailer



