Verónica Santos Pastor (Madrid, 1979). Antes siquiera de saber leer ya sentía devoción por los libros. Mis padres me contaban historias increíbles y me mostraban ilustraciones en relieve de reinos olvidados, bosques encantados y casas de chocolate. Las hadas y los gnomos eran mis amigos. Cuando empecé a leer y a comprender por mí misma, nunca me faltó un libro donde poder perderme; de hecho, siempre tuve un mote, la Devoralibros, al que hoy en día sigo haciendo honor.
No puedo negar que para mí los libros siempre han sido un refugio y una vía de escape, un salvavidas para poder desconectar. Ahora soy yo la que, a través de mis propias palabras, creo esos mundos. Espero y deseo, estimado lector, que estas letras te sirvan también para desconectar durante un rato de todo ese ruido externo llamado vida.