Vela «Carpe Diem»

Un grupo de médicos y capitanes de Santander enseña a navegar a vela niños con enfermedades crónicas.

Desde el año 2003 un grupo de médicos navegantes de Santander, entre los que se encuentra nuestro autor Álvaro González de Aledo, organizan una actividad solidaria de aprendizaje de la vela que es pionera en España. Se trata de enseñar a navegar a los niños del Servicio de Hematología-Oncología principalmente (también de otras especialidades) como un medio para colaborar a su recuperación física y psicológica, y de aliviarles de la gravedad de su enfermedad.

La bahía de Santander reúne unas condiciones ideales para esta actividad, al estar muy cerrada y permitir navegar casi con cualquier tiempo meteorológico que reine en el exterior. Además tienen muchos islotes deshabitados en los que se puede desembarcar, así como playas y arenales donde practicar las maniobras y el fondeo.

La actividad consiste en salidas de navegación en veleros de crucero (con cabina habitable donde puedan refugiarse en caso mal tiempo) los sábados por la tarde y entre los meses de mayo a octubre. En cada barco van dos adultos (el capitán y un médico) encargados de la seguridad del barco y de los niños, y entre 2 y 6 niños según el tamaño de cada barco. Se les enseñan las bases de la navegación a vela, la orientación en el mar y el uso de las cartas de navegación, la meteorología, las tablas de mareas, las maniobras en el mar y en el puerto, el uso del anexo neumático con remos y fueraborda, los nudos marineros, la pesca desde el barco, el fondeo, el uso de la radio VHF y el respeto al medio ambiente marino. Las enseñanzas se adaptan a la edad del niño (los más pequeños han participado con 3 añitos y a éstos, lógicamente, no se les puede enseñar mucho) y se da prioridad a la diversión sobre el aprendizaje de los contenidos. Por supuesto los días de buen tiempo se aprovechan las escalas para que se bañen y disfruten de las numerosas playas e islotes de la bahía.

Además de estas navegaciones se organizan actividades especiales como salidas nocturnas para los fuegos artificiales, travesías a otros puertos durmiendo a bordo, estudio de la fauna de los arenales, esquí acuático, regatas amistosas, excursiones por las rías que desembocan en la bahía de Santander, y gracias a la colaboración de la Cruz Roja del Mar, navegación en sus motos de agua y en sus Zodiac. Todas las actividades son altruistas y sin coste para las familias.

Desde 2003 han participado 80 niños, 72 médicos, enfermeras y capitanes, y 37 barcos. Muchos han repetido en años sucesivos, y en desde el comienzo se han realizado 194 navegaciones. La mayoría de los niños padecen leucemias y otros tumores. Cuando sobran plazas a bordo embarca alguno de sus hermanos, así como los hijos de los médicos o de los capitanes para diversificar el grupo.

Este año las navegaciones finalizaron el 29 de septiembre, y ahora toca reconocer a los pequeños marineros el mérito de su dedicación y aprendizaje. El 20 de octubre en un acto privado se les hará entrega de sus diplomas, y a los más mayorcitos del libro “La vuelta a España del Corto Maltés. De Santander a Santander en un velero de 6 metros”, de Alvaro González de Aledo. Este pediatra y navegante cántabro, que coordina la actividad, circunvaló España en 2012 en un velero de 6 metros, acompañado por Luis Espejo, otro de los capitanes que colabora en las navegaciones solidarias. El periplo duró tres meses y después de diversas aventuras regresaron desde el Mediterráneo al Cantábrico por el Canal de Midi, que atraviesa Francia salvando mediante 174 esclusas el desnivel del Macizo Central. La voluntad de los navegantes es que su viaje sirva de motivación y estímulo de superación a estos enfermitos, y si es posible que despierte en alguno de ellos la vocación marinera y transmundista.

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