Publicar un libro: la importancia de la fase de documentación

Conoce las claves de la documentación a la hora de publicar un libro.

Antes de publicar un libro, hay que escribirlo. Parece una obviedad, pero cuando nos referimos a esta realidad hay que tener en cuenta que este proceso abarca mucho más que sentarse delante de unas teclas (o una pila de hojas en blanco junto a un bolígrafo). Hay que tener claro lo que se va a plasmar en las páginas, y para ello nada mejor que una buena documentación para no cometer ningún error.

Documentarse bien para publicar un libro puede ser la diferencia entre una obra coherente o un sinsentido de páginas, abocado a las peores críticas. Por tanto, es el momento de ponerse a trabajar en tu proyecto literario. Mimar al máximo esta fase previa a la redacción y, de esta forma, tener una buena base sobre la que ir asentando las páginas y páginas que irán componiendo el manuscrito que mandarás a una editorial.

– Importancia de la documentación
– Tipos de documentación

– ¿Cómo desarrollar la fase de documentación?

Importancia de la documentación

¿Seguirías leyendo un libro que ha cometido un error sobre la ciudad en la que vives? ¿O que mantiene un horrible tópico sobre ella? Pues eso mismo, el público puede encontrarse con una obra que comete demasiados errores. Puede que pienses que dominas un tema, pero antes de ponerte a escribir, recapacita: ¿sabes lo suficiente o simplemente tienes unas nociones básicas?

Estas nociones pueden ser una buena piedra sobre la que ir asentando tu documentación, pequeños hilos sobre los que tirar antes de escribir un libro. Y, por supuesto, la fase a la que te enfrentarás también te ayudará para ampliar conocimientos o a contrastar los que ya tienes en mente.

Tipos de documentación

¿Y dónde documentarse? ¿Cuáles son las vías que ofrecen información a cualquiera que quiera comenzar a escribir un libro? Estas son las principales que debes conocer:

Fuentes documentales.

Ofrecen información a través de archivos de datos, desde un callejero actual (o de la época en la que quieras desarrollar tu obra), hasta trabajos académicos sobre países y sus culturas y costumbres. Imprescindibles cuando se quiere escribir sobre una zona distinta a la que se vive o sobre un tiempo pasado. También son de gran ayuda para géneros como la ciencia ficción, en especial si se busca tratar temas tan complejos como la física o algún otro campo parecido.

La misión es la de tomar una base creíble y lógica, y evitar errores como, por ejemplo dar por hecho que la comida típica de Japón es la pizza, o que cierto personaje histórico que buscamos incluir en nuestra novela vivió en una época que no le corresponde. Date tiempo, toma buenas notas y organízate un contexto en torno a la información que recopiles.

Fuentes personales.

Parecidas a las anteriores, solo que constituyen una fuente de información en forma de persona. Un buen ejemplo es hablar con un catedrático de experto en la Edad Media para conocer la base de tu novela histórica. Al mismo tiempo, si estás realizando un ensayo o una obra de divulgación, distintas entrevistas con personas te pueden ayudar no solo a desarrollar el libro, sino a incluirlas como referencias al final del mismo.

Fuentes didácticas.

En este punto nos referimos a todas aquellas acciones que lleves a cabo con el fin de mejorar como escritor. Cursos de redacción, webinars dedicados al género al que te dediques… son muchas las opciones. Pero, documentarse sobre cómo mejorar en tu trabajo también es imprescindible y verás cómo tiene grandes resultados en la obra final.

¿Cómo desarrollar la fase de documentación?

A continuación te proponemos 5 puntos con los que desarrollar la fase de documentación de la mejor manera posible:

1.- ¿Qué necesitas?

Para documentarse hay que saber bien qué se necesita, una especie de lista de la compra. Volviendo al ejemplo de la novela histórica, céntrate bien en el contexto en el que podrías centrarla y qué aspectos influyen en el desarrollo de tu argumento. Si vas a enfocarte en una aventura relacionada con las Cruzadas, de poco te sirve informarte sobre el sistema de agricultura en determinada zona del norte de Castilla.

Dicho mal y pronto, “quien mucho abarca poco aprieta”. Pasarte de documentación puede lastrar tu trabajo e incluso confundirte a la hora de utilizar estos datos para desarrollar tu historia.

2.- ¿Dónde puedes encontrarlo?

Ya tienes la “lista de la compra”. El siguiente paso es descubrir dónde podrías encontrar esta información: bibliotecas públicas, fondos documentales especializados en determinado tema, filmotecas… la lista es más grande de lo que crees. Tómate tu tiempo, afina bien el tiro y comienza a mover las gestiones necesarias. Ten en cuenta que algunos de estos puntos pueden demorar mucho tu acceso a dichas fuentes, por lo que no queda otra: paciencia. El tiempo demostrará que valió la pena.

3.- Compara fuentes.

No te quedes con la primera versión, contrasta datos para saber si estás patinando y diciendo algo falso. En temas delicados, en especial, te recomendamos al menos consultar tres voces distintas para comprobar si coinciden o cuáles son los posibles matices al respecto.

4.- No quieras incluirlo todo.

Toda la fase de documentación no debe quedar expuesta. Por ejemplo, no se trata de demostrar que te has convertido en un experto en la temática que expones, sino en no cometer fallos. Tómate esta captación de información como lo que es: una forma de evitar errores. Eso sí, si lo que pretendes es lanzar un ensayo sobre dicho asunto, tienes vía libre: expón datos para transmitir conocimientos.

5.- Revisa, si puedes.

Antes de finalizar te proponemos un último uso de las fuentes personales. Preséntales el resultado final, que te apunten posibles fallos y cambios a realizar al respecto. Afinar al máximo es una buena idea. Si bien Juan Ramón Jiménez decía “no la toques más, que así es la rosa”, hay que tener en cuenta que hay que llegar a este punto.

¿Has terminado?

Si ya te has documentado, has redactado tu obra y tienes intención de publicar tu libro, es aquí en donde podemos ayudarte. ¡Mándanos tu manuscrito! Siempre estamos encantados de conocer nuevas propuestas, más si han tenido tan duro trabajo por detrás.


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