Los 7 pecados capitales que todo escritor debe evitar

Son varios los pecados capitales que el autor debe evitar

¿Escribiendo una obra? Da igual si te has decantado por la poesía, la narrativa, el ensayo o el género dramático, frente a todo autor se abre un camino más o menos común en donde distintas trabas se irán abriendo a lo largo del mismo. Errores en los que debes evitar caer a toda costa para poder llegar al final de esta senda del mejor modo posible, cumpliendo tu sueño: convertirte en un gran escritor.

Por ello, hoy queremos prevenirte presentándote los pecados capitales que todo autor debe evitar. Errores que van a conllevar una penitencia que, intuimos, no va a gustarte atravesar pero que será inevitable si te dejas caer por alguna de las situaciones que vamos a plantearte a continuación.

¿Cuáles son los pecados capitales para el autor?

Presta mucha atención a todos estos pecados capitales que podrías estar cometiendo de manera inconsciente y llega al final del camino libre de todos ellos. ¿Estás preparado?

Soberbia

Es cierto que todo autor debe tener su estilo y apostar por él, de esta forma evitaremos crear un surtido de libros grises muy parecidos entre ellos. Pero hay que saber encajar la crítica cuando llega y el consejo si este es pertinente. Nadie es perfecto y por mucho que nos guste nuestra obra, siempre habrá algo que mejorar.

Si tu revisor te aconseja darle una vuelta de tuerca a tu manuscrito o si algún “lector cero” te recomienda usar una mayor variedad semántica o que escapes de los tópicos, haz autocrítica. Revisa lo que has redactado y piensa cómo puedes mejorar. La soberbia puede llevarte a cumplir una terrible penitencia como la de sacar adelante un libro plagado de errores o encontrarte una negativa por parte de la editorial a la hora de publicarlo.

Avaricia

El afán por buscar ganancias con tu obra puede llevarte por muy malos senderos. No vamos a ser hipócritas y a negar que el rédito económico es un punto del que debes olvidarte, ¡ni mucho menos! Pero tenerlo como único criterio puede llevarte a un resultado muy distinto. Por ejemplo, querer adaptarse al género o a la temática de moda puede hacer que tu estilo se diluya en la nada, provocando otra obra más similar a lo que ya hay.

¿Comprarías un libro que se parece a los otros que ya existen en el mercado? Atrévete a ser original, aléjate de los tópicos y no sacrifiques tu estilo en favor de los ingresos. Si la obra es de calidad y ofrece un soplo de aire fresco, los lectores lo agradecerán.

Gula

Aquí no se atiborra el autor, sino su obra. Al igual que con la comida, la gula literaria puede hacer que un libro termine por empachar al lector. No quieras añadir más de la cuenta, no alargues por alargar. Un mayor número de páginas no hace mejor a un libro, todo lo contrario. Pretender que tu obra abarque más de lo que debería terminará por aburrir a tu público y saciarlo antes de que llegue a la conclusión.

Mide bien los tiempos, no te excedas con las descripciones salvo si es necesario. Lo bueno, si breve, dos veces bueno dice un viejo refrán. Al final los lectores terminarán saciados y, si sabes cómo, podrás dejarlos hambrientos de un poco más o, cuanto menos, con un buen sabor de boca que los invite a repetir.

La pereza es uno de los pecados capitales de los autores

Pereza

Dicho de forma rápida y concisa: los plazos están para cumplirlos. Si bien las prisas no son buenas, recuerda que no puedes alargar más de la cuenta algunas misiones. Por supuesto que la redacción de tu manuscrito va a ocuparte tanto tiempo como necesites. Pero, una vez que este ha llegado a la editorial y ha recibido al ok, restando únicamente algunos cambios sugeridos por el corrector, es mejor no demorarlos mucho más.

Procura seguir un timming, no dejes para mañana lo que podrías hacer hoy o podrías verte cumpliendo una penitencia tal como que tu editor te dé de lado por no cumplir con los plazos.

Envidia

Recuerda, eres un escritor con tu propio estilo. Trata de evitar las comparaciones con otros autores que, como recordarás, son odiosas Tú eres responsable de tus textos e intentar asemejarte a otros literatos puede costarte tu propia identidad. Experimenta, trata de ver quién eres en realidad. Quizás tardes un poco más en alcanzar el final del camino, pero habrá merecido la pena.

Lo que otros hicieron es fruto de un esfuerzo y muchas energías gastadas. ¿Por qué no ibas a poder tú? No te pares a pensar por qué ellos sí están donde están e invierte más tiempo en la autocrítica, los resultados hablarán por si solos.

Lujuria

No te dejes conquistar por los cantos de sirena. En el mundo del libro, al igual que en todos, no existen las soluciones mágicas. Es cierto que algunas herramientas y servicios podrán ayudarte (como por ejemplo la corrección). Pero no te dejes guiar por las adulaciones, en algunos momentos tendrás que escuchar críticas y estar atento a las mismas ya que podrán ser el principio.

Quien bien te quiere, te hará llorar. Aprende de las reseñas negativas en lugar de conformarte con las positivas y vivir en este mundo de adulación (eso sí, siempre que sean críticas positivas y no largas parrafadas cargadas de odio).

Ira

Llegarán momentos de bloqueo, ocasiones en las que no sepas muy bien cómo seguir. ¿Qué escritor no se ha quedado en alguna ocasión en blanco frente a una hoja sin escribir? Que la ira aparezca en estos contextos es bastante normal, el deseo de darle una patada al proyecto y centrarse en otros menesteres. Pero nada de eso, hay que tomar las riendas y seguir adelante.

En mitad de la tormenta hay que abrir bien los ojos y seguir, con la vista el reflejo del faro para llegar a buen puerto. Las emociones negativas son inevitables, pero sí que podemos gestionar los sentimientos para poder evitar una penitencia tan grave como ver nuestra obra sin publicar.

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1 Comment

  1. luis dice:

    Está bien, muy acertado. Todo eso se ve abonado a su vez por muchas injusticias en el mundo editorial. Una de ellas es que no haya un observatorio imparcial en el cual los autores, especialmente los noveles, reciban recomendaciones y una opinión sincera sobre su obra…

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