Cómo publicar un libro: la importancia del narrador en la novela

Narrador, la importancia de esta figura y sus tipos.

Es cierto que toda obra nos cuenta algo. Desde el ensayo científico en donde se profundiza en un área del conocimiento, hasta los versos que nos permiten sumergirnos en los sentimientos del poeta. Sin embargo, quizás haya un género en el que se debe cuidar especialmente la manera en la que se transmite con palabras los conceptos que salen de la mente del autor: la novela.

Y no es para menos, la finalidad de este género literario es la de narrar una historia. Y es precisamente sobre este punto del que vamos a tratar en esta ocasión, sobre cómo contar los hechos que se van desarrollando en una novela y las mejores técnicas para ofrecer al lector toda la información que necesita.

Si lo tuyo es la novela, ya sea romántica, de fantasía o juvenil, presta atención porque hoy vanos a profundizar en la figura el narrador y en cómo construir esta figura tan importante en este género literario. Porque, aunque en ocasiones no percibamos su presencia, este siempre está presentando para ir desvelando a los lectores todo lo que va sucediendo en las páginas a las que asiste.

1.- Función del narrador
2.- ¿Qué tipos de narrador existen?

A. Narrador externo

B. Narrador interno

Función del narrador

Si acudimos al diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, RAE, encontraremos la siguiente definición del verbo narrar: “contar, referir lo sucedido, o un hecho o una historia ficticios”. Es decir, la función de esta figura en la novela va a ser la de trasladar a los lectores todo lo que sucede a lo largo de las páginas, en definitiva, ofrecer un contexto que permita comprender qué está ocurriendo.

Algo que abarca desde la descripción de las acciones de los personajes que vayan apareciendo en la novela, hasta el relato de los entornos en los que van sucediendo los distintos eventos que marcan la historia. Incluso se podría definir a la figura del narrador como el nexo entre el lector y la obra, el encargado de mantener la atención, de crear tensión a través de su relato.

Y es que gracias al narrador el lector puede imaginar en su cabeza la misma imagen que el autor ha soñado y que ahora transmite en sus páginas. En definitiva, esta figura va a ser la “responsable” de que tu libro sea un éxito ya que es quien se va a dirigir a tu público y les va a plantear una historia.

Una vez entendida la importancia del narrador en la novela, merece la pena detenerse a pensar cómo construir esta figura. Un trabajo que empieza por conocer las distintas categorías que existen del mismo.

¿Qué tipos de narrador existen?

Aunque la función del narrador sea concreta, es cierto que se puede desarrollar de múltiples maneras. Existen varias categorías de esta figura, la primera diferenciación que podríamos establecer es si forma parte, o no, de los acontecimientos que está contando en la novela. De esta forma encontraríamos:

A. Narrador externo

No forma parte de la historia que está contando y por ello la cuenta en tercera persona. Dentro de esta categoría podríamos establecer dos divisiones dependiendo de la forma en la que la cuenta:

  • Narrador omnisciente. Sabe todo lo que sucede dentro de la historia, y así se lo transmite al lector. Desde el entorno físico en el que se está desarrollando la historia, hasta los sentimientos de los personajes. Es una de las categorías más reconocibles.
  • Narrador observador. Cuenta solo lo que puede observar, tal y como haría una cámara de cine. Por ello, algunos detalles se le escapan, como por ejemplo los sentimientos de los personajes que protagonizan la historia.

B. Narrador interno

Ha formado parte, o formó parte, de la historia que se está narrando. Dependiendo del nivel de implicación dentro de los hechos que está narrando, se pueden encontrar las siguientes categorías:

  • Protagonista (o coprotagonista). Su presencia en el desarrollo de los acontecimientos fue plena, narra los hechos en primera persona y su conocimiento de los hechos es mayor que el de otras categorías que mencionaremos. El uso de esta figura permite crear un vínculo más fuerte con los lectores ya que son los mismos protagonistas los que se dirigen a ellos.
  • Testigos. Se tratan de personajes secundarios que presenciaron el desarrollo de los acontecimientos que se narran en la novela. Al no haber formado parte de ellos como protagonistas, tienen un conocimiento menor de los mismo.
  • En segunda persona. El narrador se cuenta a él mismo los hechos de los que tiene conocimiento o a una suerte de “yo desdoblado”.

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