LA SINCRONIZACIÓN CON EL MUNDO

Algunos especialistas han asegurado que el egoísmo es un defecto que viene incluido en el código genético de los seres humanos, mediante algo a lo que han llamado “el gen egoísta”. Socialmente, este término abunda en connotación negativa, pero ¿es exactamente de este modo?

La mayoría de la población considera que ser egoísta significa ser una persona dañina, nociva y peligrosa. Sin embargo, es un pensamiento puramente hipócrita, debido a que somos seres humanos y por naturaleza, e instinto de supervivencia, todos nosotros llevamos a cabo una serie de acciones, pensamientos y decisiones codiciosas. Nacemos con este instinto y lo vamos desarrollando cuando entramos en contacto con la sociedad. Sin embargo, hay quien no consigue “negociar” con ella y piensa que solamente existe una película en la que no hay más que un protagonista: él. Son precisamente este tipo de personas quienes reprochan egoísmo en otras al verse atacados y, por lo tanto, no hay ser más egoísta que aquel que se lo llama a su prójimo. Por otro lado, son muchas las personas que no atienden a sus necesidades ni beneficios, pues viven por y para los demás. He visto en varias ocasiones como algunas personas asentían a sus parejas o a conocidos, porque no sabían poner límites ni activar la fuerza de voluntad para decir “no”. Es ahí cuando se dan cuenta de que el resto las “pisotea”, debido a que son personas sensibles, observadoras, tranquilas, calladas y temerosas de la reacción de los demás.

Hay, por tanto, una división en la sociedad, atendiendo al grado de egoísmo que presenciemos. Es difícil equilibrar la balanza, saber cuándo estamos siendo egoístas de forma altruista, cuando lo hacemos pensando en nosotros sin que nos importe en absoluto el resto del mundo o cuando estamos dejándonos manipular sin tener ningún control sobre nosotros mismos. Supongo que depende del punto de vista de las otras personas. No nos tenemos que preocupar, nos lo dirán siempre y nunca nos dejarán con la duda, a no ser que seamos del tercer tipo. Entonces se aprovecharán y no nos dirán ni “mu”.

Oihane Molinero García

Publicado en Blogs de autores

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *